lunes, 15 de enero de 2018


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Convivencia  de  novicios.



Crecimiento personal y maduración vocacional, así fue  el titulo de la convivencia a la que asistí este fin de semana en la escuela Regina Apostolorum, María del Carmen, es el nombre de la religiosa Carmelita de la Caridad Vedruna que nos guió durante toda la convivencia, estábamos reunidos cuarenta novicios de diferentes Congregaciones, edades y nacionalidades, toda una diversidad de experiencias y motivos de seguimiento al único Amor verdadero que nos une como hermanos.
Empezamos el viernes en la tarde con la presentación  de nuestro nombre y una pregunta que abrió paso al camino, ¿Qué hacia un novicio antes de elegir la vida religiosa?, una cuestión que nos recordó que no nacimos siendo novicios y que Dios llama en diferentes horas del día, las respuestas fueron variadas, algunos esperaban en casa, otros estudiaban en la universidad, unos trabajaban profesionalmente y otros de manera informal, el caso,  es que los novicios recibimos la llamada en lo cotidiano y por ello nuestro llamado es a vivir la vida cotidiana en seguimiento a Jesús comprometidos con el Reino y con el prójimo.
El sábado la temática giro en torno a la maduración como un proceso sin techo que requiere de mi parte, de mi esfuerzo y de mi trabajo sin meta, pero, con la alegría de vivir el camino.
La pauta de  María del Carmen fue sencilla, “lo importante de todo lo que os pueda  decir esta en cada uno determinarlo” y  para ello tomamos nota de aquello  que encendía  el corazón, conceptos nos dio muchos, ejemplos de la vida más, pero al final tenía razón, a mi me tocaron cosas que según mi experiencia de vida me ubicaron y me hicieron enterar en que parte del camino voy y me dieron la seguridad de que  es posible mejorar, y avanzar.
Me quedo con estas frases textuales:
“Soy persona, criatura con limites y no siempre acierto”, “El otro también”
“Es importante enterarme dónde estoy”
“Hablar en primera persona me hace más dueña de lo que digo”
“Un proceso de maduración y crecimiento requiere de mi intensión y mi trabajo”
“Todo lo que he podido hacer hasta ahora no lo he hecho sola”
“Sentir el miedo es necesario para salvar la vida”
“Atrevernos a soñar, a vivir aventuras, a dar paso a paso mas allá de lo rutinario”
“La vida es un continuo atreverse a soñar, a arriesgarse”, “Siempre hay una aventura nueva que vivir”.
El domingo termine con un semblante recargado de sentido, que bien me sentí al comunicar y ver que hay muchos otros que comparten experiencias interiores similares, fue una oportunidad muy enriquecedora porque me permitió  refrescarme, hacerme cercana y alumbrar el camino que voy comenzando.
El trabajo con el grupo fue dinámico, tuve  la oportunidad de medir mi  madurez, de compartir con otros mi  opinión, de equivocarme  y  hasta de reírme de mi misma.

1 comentario:

  1. Me alegro de la convivencia que reunió a las novicias y novicios para profundizar en vuestra maduración.
    Vivir en Madrid es una suerte porque hay muchas posibilidades para todo.

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